Por toda la casa, sus bombachas quesudas. Él no ha dicho nada; cuando las ve le viene a la mente la casa de Cecilia, la compañerita de primaria que era tan bonita pero cuyo living tenía tanto olor a meo de perro. Y no puede más que reirse, de Cecilia, de su madre loca con frustradas aspiraciones veterinarias, y del parangón Paula/perro. Después de atar a su novia a las aspiraciones de la madre de Chechu, recuerda la fiesta de anoche. O intenta recordar. Lo ayuda el fin del paseo circular del despertar, el regreso a la cama, y la tanga de encaje violeta confundida entre las patas de la mesa de luz.
Se ríe.
La despierta posando sus yemas sobre su hombro y deslizándolas hasta la cintura; allí quiebra sus dedos y disfruta el estremecimiento de la piel mientras la recorre ahora con las uñas. Ella no termina de incorporarse, lo mira con los ojos entrecerrados y le arroja un seco pero dulce "Dormite, es temprano".
-Es domingo, no temprano -responde Gonzalo en recta y previsible actitud de yoyamelevanté¿porquévosno?. Paula estrella su cara contra la almohada y esboza un fuck you deforme con el brazo torcido. Él toma la bombacha violeta entre los dedos de sus pies, la acerca a sus manos y se la arroja en la cabeza:
-¡Vos y tu desagradable feminidad! -desagradable feminidad, ese agrio caramelo relleno de not now please, de conversaciones privadas y de bombachas quesudas.
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4 comentarios:
Compañero sucio en pleno acto de reciprocidad, y por tener blogs en los que nadie deja mensajes me corresponde inaugurar tu seccion de comentarios: ñiamñiamñiamñiam, niño se que puedes oir mis pensamientos, ñiamñiam.
q onda?
se termino?
y esta vez
no quiero más mentiras
para qué
ja, capa' se terminó
que puto, tos te queda tan bien.
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