-Abuela, el de atrás dice por Albertina.
La abuela no mira hacia atrás, ni le contesta. Su hermana le pega
un manotazo. Se lo devuelve.
-Abuela, ¿vos mañana trabajás?
Sí, trabaja.
-¿Y mamá?
Sí, trabaja.
-¿Y papá?
Sí, trabaja.
-¿Y como se conocieron mi mamá y mi papá?
-Creo que en un cumpleaños.
-Yo creo que en el cumpleaños de quince de mi mamá.
martes, 10 de septiembre de 2013
sábado, 24 de agosto de 2013
Camiones
Hace quince días fuimos al aeropuerto, drogados y en taxi. En la Costanera, al lado del taxi, zumbaban los camiones. En mi sueño de droga desde el asiento trasero del taxi me vi trepando a cualquiera de ellos y partiendo por alguna ruta, por cualquier ruta. Velocidad, noche, ruido metálico, luces que corren por delante y alumbran un camino desconocido. Salir zumbando de la ciudad sin que nada pueda interponerse, sentado en lo alto de la cabina compartiendo la emoción con un desconocido fanático de los caminos.
En estas dos semanas sólo recordé dos sueños al despertar. En ambos había camiones. En el primer sueño los conducían recias mujeres camioneras que me ayudaban a escapar a cambio de sexo. En el segundo, esta mañana, el camión lo manejaba yo. Podía sentir el peso de todo ese metal en mis manos y en el cuerpo entero (sentí la vibración en el asiento, manejá con el culo, con el cuerpo entero), y todo ese peso aumentaba la velocidad y todo se salía de control; tras saltar sobre un barranco por agarrar una curva a demasiada velocidad volvía a dominar la mole y continuábamos camino a casa. Cuando llegábamos abríamos el acoplado y adentro había crecido marihuana por todos lados. Estaba lista para cosechar.
jueves, 4 de julio de 2013
En calma
La calma no la encontrarás aquí, ni ahí; quizás tampoco la encuentres en ti.
Pero cuando la encuentres, y de pronto te halles en calma, ya no habrá -al menos por un rato- tanto ruido amenazándote.
Pero cuando la encuentres, y de pronto te halles en calma, ya no habrá -al menos por un rato- tanto ruido amenazándote.
sábado, 23 de marzo de 2013
Prefiguración del invierno
Aún los días son soleados y las personas se bañan en el mar en estos últimos días de febrero en la playa de Pudá. Pero ahí en el horizonte hay una espesa niebla gris que no se mueve con los vientos, que apenas si se ha elevado un poco en formas curvas para dar brillo a algún atardecer. Una franja gris, brumosa, allí donde el cielo se aclara y el mar oscurece. Una estática franja gris y blanca cargada de hielo.
Por las mañanas, el viento sopla frío del mar, trayendo consigo lo que han de ser, apenas, jirones de ese invierno prefigurándose en el horizonte.
Por las mañanas, el viento sopla frío del mar, trayendo consigo lo que han de ser, apenas, jirones de ese invierno prefigurándose en el horizonte.
Lobo-hombre en Pudá
La luna,
la mera luz de la luna,
iluminó la bajada inusual,
kilométrica.
Abrir la puerta y no ver la mar.
En su lugar
una estepa brillante,
amenazándolo
La luz de la redonda luna
le abrió paso en el cerro.
Y allí fue,
prometiéndose seguirla y
escondiéndose en cada luna nueva
con ella y su ausencia.
la mera luz de la luna,
iluminó la bajada inusual,
kilométrica.
Abrir la puerta y no ver la mar.
En su lugar
una estepa brillante,
amenazándolo
La luz de la redonda luna
le abrió paso en el cerro.
Y allí fue,
prometiéndose seguirla y
escondiéndose en cada luna nueva
con ella y su ausencia.
La mejor de las muertes
Hay un pájaro grande
tendido al fondo de una gruta.
Su plumaje marrón atigrado
se aclara debajo de las alas.
Allí ha escondido su cabeza
para darse a su sueño blanco.
Hay un pájaro grande y muerto
en el fondo de esa gruta.
La entrada a la cueva es húmeda,
filtran gotas desde el techo
y el musgo y las flores
y una extraña masa naranja pueblan la piedra.
El fondo es seco y angosto,
en el centro está el pájaro,
tendido allí, la cabeza
escondida
debajo de un ala,
volviendo lentamente al suelo.
tendido al fondo de una gruta.
Su plumaje marrón atigrado
se aclara debajo de las alas.
Allí ha escondido su cabeza
para darse a su sueño blanco.
Hay un pájaro grande y muerto
en el fondo de esa gruta.
La entrada a la cueva es húmeda,
filtran gotas desde el techo
y el musgo y las flores
y una extraña masa naranja pueblan la piedra.
El fondo es seco y angosto,
en el centro está el pájaro,
tendido allí, la cabeza
escondida
debajo de un ala,
volviendo lentamente al suelo.
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