Pilas de ropa,
pilas de libros,
pilas de papeles,
de notas,
de impuestos,
de tierra. De cosas.
La desolación apila mis cosas.
Un ready made sin terminar.
viernes, 15 de enero de 2016
Les petits papiers
Tengo una canción francesa en la cabeza y no sé de
dónde salió. Desde que entramos en la montaña estoy cantando Los Beatles en mi
interior, pero no tiene nada que ver con eso tampoco. Creo que es de Serge Gainsbourg. Es el único cantante francés que conozco. El único cantante de
chanson francaise en todo caso. Pero la canción la canta una mujer, por lo
menos la parte que creo recordar. Sospecho que luego hay un fragmento cantado
por un hombre (Gainsbourg), con una melodía completamente distinta. No sé
francés, y soy malísimo reproduciendo melodías. Hay dos personas a mi lado
hablando en francés. Decido hacer el ridículo y pedirles ayuda. No reconocen la
melodía (tampoco yo la reconozco cuando la canto). No reconocen tampoco el
francés. No entienden. Escribo sobre eso y pienso que quizás he olvidado la
canción. Pero aquí está otra vez. Me lleva…
jueves, 14 de enero de 2016
Estoy en la Ugi's del Parque Centenario.
Escuchamos Nirvana del celular del pizzero.
Tiene tatuada una frase de Aneurysm.
Me pone Where did you sleep last night
("este va para vos", me dice)
y me suelta las dos porciones en el mostrador.
Diez minutos después estoy caminando, imparable,
con el tema atravesado en la frente.
Dos horas después estoy en casa, limpio.
¿Por qué escribo esto ahora?
Quizás porque estuve demasiado tiempo mirando el viento arremolinar la garúa desde el borde del parque, y me imaginé que eso pasaría igual sin mí, me di cuenta de que era accesorio y quise limpiar la escena, borrar al hombre que mira, desaparecer del cuadro.
Quizás porque escribir es más fácil que desaparecer y me sirve igual para borrarte y borrarme: convertirte en excusa, volverme trazo, no sentir dolor.
Escuchamos Nirvana del celular del pizzero.
Tiene tatuada una frase de Aneurysm.
Me pone Where did you sleep last night
("este va para vos", me dice)
y me suelta las dos porciones en el mostrador.
Diez minutos después estoy caminando, imparable,
con el tema atravesado en la frente.
Dos horas después estoy en casa, limpio.
¿Por qué escribo esto ahora?
Quizás porque estuve demasiado tiempo mirando el viento arremolinar la garúa desde el borde del parque, y me imaginé que eso pasaría igual sin mí, me di cuenta de que era accesorio y quise limpiar la escena, borrar al hombre que mira, desaparecer del cuadro.
Quizás porque escribir es más fácil que desaparecer y me sirve igual para borrarte y borrarme: convertirte en excusa, volverme trazo, no sentir dolor.
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