Cierro los ojos, inspiro profundo, abriendo mi cuerpo a esta mañana virginal; exhalo lentamente, abro los ojos, y un cheiro de oleo de coco penetra en mi cuerpo con la siguiente inhalación. No existe, no hay ese olor aquí, fuera de mí. Paulo, Neka, Moreré entero viene con ese cheiro imposible: la panela de Paulo en el fuego, la preparación hirviendo, el oleo separándose del agua. Neka hablando del mar, de la isla años atrás, de las onzas comiendo mamão.
El mar batiéndose aquí a unos metros.
El lápiz vibrando.
El cheiro volviendo.
martes, 26 de julio de 2016
Arembepe, 21/7/16, 5.20 hs
La luna sigue iluminando la playa y cubriendo de brillo la blanca espuma de las olas que rompen a unos metros de mi carpa. En el Este las espesas nubes grises se han abierto un poco, y entre las lluvias que se dibujan en el horizonte marino hay un trozo de cielo despejado que se ha empezado a colorear de naranja y amarillo. Un poco más arriba ya brilla el celeste del día entre los nubarrones. La pleamar baña las arenas lisas, y al retraerse el agua deja una pátina húmeda sobre el plano inclinado de la playa que refleja los colores de este nuevo amanecer.
miércoles, 20 de julio de 2016
18-4-16
Mientras hago dedo en la curva de Concepción de la Sierra y nadie me levanta, tomo mate y pienso en algunas palabras. Docilidad, domesticidad. Prolapso. Pleonasmo.
lunes, 18 de julio de 2016
Viaje
la memoria estimulada en octavas me trae recuerdos brasileros
doce semanas de viaje, chapadão emocional
doce semanas de viaje, chapadão emocional
sábado, 16 de julio de 2016
En La noche de los proletarios Ranciére narra la manera en que los hombres y mujeres que dieron vuelta un siglo tomaron la noche para ellos, la volvieron productiva para sí, leyendo, estudiando y discutiendo en esas horas muertas que estaban destinadas al descanso. Hoy, aunque esos tiempos muertos han sido en parte retomados por los dueños del tiempo, los mismos que deberían estar leyendo, estudiando, discutiendo, agarran esas horas y las pelean de otra forma: haciendo ejercicio. Entrenándose. Cultivando cuerpos de lujo. Como si lo único que pudiéramos hacer fuera suspender, dispersar, apagar la mente. Como si necesitáramos ahogar esas horas muertas en un jugo proteico, hacer crecer los tejidos musculares para tapar los berridos de las neuronas.
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