No se sentó junto a ella por ningún interés en particular. Llegó tarde y era la única silla libre. No le ha dicho nada, no se han saludado siquiera. Sólo sus cuerpos se han comunicado de forma autónoma, cómplices: ella ha acomodado su silla para que él pueda mover la pierna, él ha corrido los papeles de la mesa para que ella pueda alcanzar las galletas con mayor facilidad, ella ha continuado el movimiento con el que él dejó el termo de café en la mesa para servirse un poco también.
Más tarde, es ella quien se presenta y abre el juego. En la charla que sostienen sus ojos la recorren completa y vuelven siempre a descansar en ese rostro brasilero, "hecho de imaginación y risas".
La noche siguiente vuelven a verse. Ella está acompañada por su pareja. Habló de él la noche anterior, pero deslizó la palabra "libertad" al definir su relación. Ella luce hermosa y fascinada. Él intenta conversar con su pareja para disimular. Pero los ojos de ella lo buscan, sus manos cálidas encuentran sus brazos y su flanco con inaudita frecuencia. En cada uno de esos encuentros la tela blanca de su vestido suelto y corto se ciñe a sus formas, como si estuviera hecho para salirse de él.
El novio mira la escena divertido. Él le habla de sus parásitos, como transmitiéndole la tranquilidad de saber que se encuentra ante un perdedor. Sin embargo el novio no cambia de actitud en absoluto. La misma sonrisa boba, los hombros igual de relajados. Parece drogado, está más allá, en algún otro plano.
Lo invitan a cenar. En un momento, camino al auto, tiene la certeza de que esta noche ella se irá con él; y también entiende que al novio no le importa, que todo está bien, que todos disfrutan de esa felicidad. Trata de asumir esa certeza sin cambiar el tono, y siente por primera vez el flanco de ella bajo la tela sedosa de su vestido bobo. Descubre en seguida un dejo de tristeza en los ojos sonrientes del novio, que se sube al carro maldiciendo a Venus.
Comprende entonces la nostálgica alegría de esa música viva que ha sido siempre este país para él, una melodía que afirma en su sentir que para que algo viva siempre algo tiene que morir.
Esta noche ha dado a perder su pudor, y algo hermoso está naciendo.
domingo, 2 de abril de 2017
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