miércoles, 19 de septiembre de 2018


Escuela para navegantes del tiempo

4 a.m. y estoy en una estación de servicio
en un cruce de rutas en algún punto bien al norte
de este país que es una ciudad y un canal
pero también el corazón metonímico de América.
La corrupción y la muerte como negocio,
la ganadería y el contrabando, todo el dolor
de nuestros pueblos: economía política y
política ecológica latinoamericana.

Todo eso me trajo, literalmente, hasta aquí.
He aprendido más en dos días que en tres años.
Voy a perder la libreta
en la que estoy tomando estas notas.
Pero voy a conservar estos recuerdos
tan frescos como el jugo de piña que
desayunaré en tres días en una ruta en Costa Rica.

D. Vidanueva

Éramos principio de búsqueda sin objeto.

Por eso me ayudaste a levantar
la bolsa con basura y llevarla
hasta el basurero más próximo,
a pesar de perdernos
el bus en medio del embotellamiento samario.

Dormiste bien por primera vez en años, dijiste.

Confesaste, festejaste y renaciste.
Al otro día el mar y la selva
nos llevaron a caminar
y las piedras tortuga hablaron de lentitud.

Inventamos un nuevo ciclo, tú y yo.

Rojas, portal del sur”

¿Cuánto demoré
en calibrar honestidad
con relajo, precariedad
con calidez?
Crucé la avenida tres veces,
miré detrás de un tabique
el desenlace. Después
el calor, el mercado, las papayas,
una cocina a través de un pasillo
y un barrio céntrico, residencial.
Un hogar donde enfermar,
entre jabón y limón,
arroz, frijoles y plátano.

martes, 11 de septiembre de 2018

ain't it good to be alive?


A medida que me alejo de su casa el mundo comienza a vibrar de forma extraña. Ese beso que no fue hizo parpadear la realidad, como si el espíritu que nos une se hubiese ahogado. La sangre del mundo, el aire del mundo, comenzó a escasear. ¿De qué está hecha nuestra realidad? Sea lo que sea, ese beso en falso lo agotó, lo suprimió, abrió una grieta por donde se cuela ahora toda la materia. No quiero mirar hacia la montaña porque tengo miedo de que ya no esté, tengo miedo de que tampoco haya cielo o noche detrás; desde su balcón-terraza, hace minutos, la negra inmensidad de la noche se partía justo en la quebrada nevada. Ahora toda la materia se desangra. No puedo besarla, no pude porque no puedo. Si lo hiciera tendría que estar dispuesto a perderme en toda esa sangreaireyvida que ahora se retira. No puedo hacerlo. Pero tampoco tengo dónde refugiarme.
Inmediatamente después del parpadeo, de esa falta de aire de todo lo vivo, empezó a derrumbarse cualquier rastro de materialidad. Sospecho que es un poder estrictamente femenino. Una vez caminaba por las calles de una ciudad antigua y al levantar mi mirada encontré una adolescente caminando hacia mi. Llevaba auriculares, iba algo cabizbaja. Sus pasos eran largos y extraordinariamente firmes. A cada paso correspondía una explosión silenciosa, y a su alrededor el mundo se derrumbaba y volaba por los aires. Una nube de adoquines danzantes orbitaba a su alrededor. Su tapado marrón claro, casi ocre, se mantenía impoluto. Pero dejaba a su paso totalmente deformadas las antiguas construcciones. Era una forma de destrucción extraña: no arrasaba, sino que desarmaba, hacía volar por los aires y recofiguraba. Detrás de la nube de adoquines quedaban casas extrañas de puertas acostadas y ventanas de piedra.
No había vuelto a sentir esa potencia femenina de desconfiguración-reconfiguración hasta hoy. Si entonces temí por mi integridad física ante la posibilidad de que esa nube me alcanzara, esta vez no puedo medir la escala de mi miedo.

jueves, 16 de agosto de 2018

En todo lo que hago hay siempre una intención que me supera

Hacerse a un lado
y dejar a la vez que todo
lo que tenga que atravesarte
lo haga de una vez y te lleve
hacia donde debas ser llevado
para desde allí actuar tu
inexorable destino,
jugar tus partidas,
sentirlas, gozarlas, llorarlas
y elegir partir.

Mirar, ordernar
y actuar en consecuencia.
Elegir volver.

Sentir el tiempo pulsando,
la vida pulsando, sentir
el flujo irrefrenable de la vida.
Reir. O elegir partir.

sábado, 4 de agosto de 2018

Un paseo por los peligros
Un escenario imposible
No estarás vivo para verlo
Pero, ¿estabas vivo?

El espejo, tu límite, las fuerzas
Que te ahogan, y tú
Inmóvil, observas
Recibes.

¿Nada par dar?,
Preguntaron
Antes de partir.

Soy vacío,
Respondió tu cuerpo.
Soy silencio.
Soy pregunta también.

viernes, 9 de febrero de 2018

De los creadores de cópula y ensueño llega: paja e insomnio.