Hacerse a un lado
y dejar a la vez que todo
lo que tenga que atravesarte
lo haga de una vez y te lleve
hacia donde debas ser llevado
para desde allí actuar tu
inexorable destino,
jugar tus partidas,
sentirlas, gozarlas, llorarlas
y elegir partir.
Mirar, ordernar
y actuar en consecuencia.
Elegir volver.
Sentir el tiempo pulsando,
la vida pulsando, sentir
el flujo irrefrenable de la vida.
Reir. O elegir partir.
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