Escuela para
navegantes del tiempo
4 a.m. y estoy en
una estación de servicio
en un cruce de rutas
en algún punto bien al norte
de este país que es
una ciudad y un canal
pero también el
corazón metonímico de América.
La corrupción y la
muerte como negocio,
la ganadería y el
contrabando, todo el dolor
de nuestros pueblos:
economía política y
política ecológica
latinoamericana.
Todo eso me trajo,
literalmente, hasta aquí.
He aprendido más en
dos días que en tres años.
Voy a perder la
libreta
en la que estoy
tomando estas notas.
Pero voy a conservar
estos recuerdos
tan frescos como el
jugo de piña que
desayunaré en tres
días en una ruta en Costa Rica.

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