viernes, 9 de mayo de 2025

 Nunca un caballo acudio a mi llamado

ni puse bozal a ningún brío

Libre he sobrevivido a mí deseo

sin medir la distancia por el rebote del galope 

ni por la reverberación del aire en el oído ajeno


No pude saltar esa noche

Quizas porque no hubo noche

Tuve miedo

No escape, no había ido.

Tuve miedo

El tambor repicaba en las sienes

El cuerpo tieso el aire quieto

La noche no era

noche era algo espeso y pegajoso

empastado alrededor de la conciencia

y el latido y el aullido y el motor

Las ruedas araron, un potro piafó

Y en el flanco izquierdo me dejé caer


Tuve miedo, dije

Y me abracé a ese latido en mi centro

Estaba vivo

Alguien saltaba dentro de mí

Y ahora el día es gris como mis sienes 

entonces encendidas 

un bozal se apoya donde hubo crines

y soy libre en ese gesto que me ata, 

sobrevivo a mí deseo. Me contemplo.